UNA LIBERTAD COMPLICADA
- Selena Salazar – 8vo Grado
- 26 ago 2017
- 3 Min. de lectura

Había una vez una adolescente llamada Elizabeth que, cuando cumplió 14 años, quería conocer mejor el mundo a su alrededor; para ello, fue a pedirles permiso a sus padres, a lo que ellos le contestaron que sí.
Elizabeth tenía ya dos años pidiendo que le dieran libertad, por lo que, a esa edad y creyéndola madura, le pudieron contestar que sí, pero solo por la barriada. No obstante, la joven se puso feliz y les contó a sus amigas la gran noticia.
Ese mismo día salieron a jugar al final de la barriada, donde vivían unos chicos que a Elizabeth no le caían muy bien; entre esos, había uno que en realidad se podía considerar como su amigo: Fernando, quien era carismático, extrovertido, simpático, pero un poco ignorante.
Fernando jugaba con ellas todos los días. Cuando empezó a acercarse el tiempo de regresar a la escuela, comenzaron a separarse.
Pocos días antes del inicio de clase, Fernando le confesó a clara, la mejor amiga de Elizabeth, que se había enamorado de ella; Clara le respondió que no quería nada con él porque no deseaba tener distracciones para cuando entrara a la escuela; él entendió y la dejó en paz.
Ya terminadas las vacaciones, Elizabeth y sus amigas fueron a un restaurante para cerrar el verano increíble que habían tenido, pero, de un momento a otro, Clara decide confesar que no quiso a Fernando debido a su imagen, lo que sorprendió mucho a Elizabeth, aunque las demás admitieron que su aspecto no era tan bueno.
Ante esa situación, Elizabeth reaccionó y dijo: - a una persona no se le debe querer por su imagen, sino por cómo es en su corazón –; al escucharla, a las demás solo les importó saber por qué Elizabeth defendió a Fernando si antes estaba de acuerdo con ellas, así que le preguntaron si sentía algo por él, a lo que ella respondió: – eso es lo que hacen los amigos y ustedes deben hacer lo mismo ante estas situaciones –; ellas asintieron y terminaron su comida.
Cuando ya faltaban tres días para el inicio de clases, los padres de Elizabeth le dijeron que no podría salir más los días de semana, sino únicamente los sábados; ella y sus amigas disfrutaron al máximo el tiempo que les quedaba.
¡El primer día de clase les fue genial! Durante él, Elizabeth recibió un mensaje que no esperaba: era una confesión de amor de Fernando.
Elizabeth no se lo podía creer. En medio de esa sorpresa tan inesperada decidió contarle a su mejor amiga, Clara, la cual le preguntó de inmediato que si ella quería ser algo más que amigos con él, pero Elizabeth se sentía confundida y desorientada.
Elizabeth le respondió a Fernando que no podía porque no la dejaban, pero él le dijo que se conformaba aunque sea por chat, a lo que inconscientemente ella le contestó que sí.
Estuvieron así por un mes, hasta que él insistió en empezar a salir normalmente y, ante la negativa de ella, se cansó y le dijo que en realidad no sentía nada por ella. Elizabeth se puso mal, pero reflexionó y supo que, para él, ella solo había sido un plan B.
No perdió tiempo y fue a contarle a sus amigas; la más joven de ellas le confesó que Fernando le había estado escribiendo por chat. Elizabeth le dijo que probablemente ella sería el plan C, pero su amiga no le hizo caso; se distanciaron por dos semanas aproximadamente.
Para cuando Elizabeth supo de nuevo de su amiga ya se habían peleado por chat con Fernando y hasta lo había borrado de sus contactos.
Elizabeth supo entonces que tanta libertad no era buena si no se controla.
Fin.