top of page

AMIGOS HASTA LA ETERNIDAD

Paola Andrea Ramírez – 4to Grado

Amigos hasta la Eternidad - Lecturas Ferrini Panamá

Andrea era una niña alegre y risueña, que siempre estaba jugando. Ella compartía mucho tiempo junto a sus amigos, su perro Zeus y su gatita Galáctica.


En su casa se escuchaban las risas y los ladridos de su gran amigo. Ellos siempre hacían todo juntos; así fue por mucho tiempo, crecieron uno al lado de otro.


Un día, sucedió algo que nadie se esperaba: su amigo estaba muy enfermo; ya no quería jugar mucho; aun así, le encantaba compartir algunos momentos juntos, como por ejemplo las horas de estudiar. Ella se recostaba en su regazo y leía sus lecciones. Su amigo siempre estaba a sus pies hasta que se quedaban dormidos, ¡vaya que dicha! Pero fueron pasando los días y su amigo empeoraban; ya no comía mucho, estaba más tiempo acostado que despierto, hasta que el padre de Andrea lo llevó al veterinario.


Su padre llegaba con su amigo cargado en brazos con pocas esperanzas y posibilidades de curarse, así pasaban los días y Andrea trataba de que su amigo estuviera cómodo y tranquilo. Esa noche llegó su hermana con una gatita pequeña, que la rescató de ser arrollada.


Como veía a su hermana triste y preocupada se la enseñó. De repente, la gatita se abalanzó sobre sus piernas y se hicieron amigas, pues ya tomaba confianza y jugaba encima de su amigo Zeus; juntos pasaban el día entero. Andrea la bautizó con el nombre de Galáctica.


Pasaron los días y la gatita crecía y se paseaba junto a Zeus. Como buen amigo, la aceptó como si fuera su cría; era tan hermoso ver aquel cuadro de ellos juntos. Cuando Andrea llegaba de la escuela, todos corrían a ver a su amigo, pues le preocupaba su salud.


Galáctica le decía a su amigo: - ya verás, pronto mejorarás y estaremos corriendo nuevamente y saltando -. Zeus le contestó que él ya estaba viejo y que no se sabía cuándo partirá, así que le pidió que le prometiese que cuidaría a Andrea y nunca la dejaría; - ¡prométemelo! -; ella le respondió; - ¡te lo prometo! -.


Levantando su patita.


A la mañana siguiente, su amigo ya había partido, Andrea estaba desconsolada, porque no tuvo tiempo de despedirse de él. Triste, su gatita Galáctica le maullaba acariciándole con la cola, como diciéndole no estés triste, yo estoy aquí contigo, además de mirarla fijamente con sus ojos negros profundos. La niña se aferraba a su gatita, era tanta la tristeza que se quedó dormida de tanto llorar. De pronto, en su sueño apareció galáctica vestida de astronauta y le dice a ella:


- ¡Hola!, vengo a buscarte, vamos a dar un paseo -.


La niña asombrada le preguntó: - ¿¡puedes hablar!? -.


La gatita le respondió: - ¡Sí!, vamos -.


- ¿A dónde? –


- A la Vía Láctea y al planeta de los perros -. Andrea asustada partió con su amiguita, quien les afirmó que disfrutarían. - Vamos a disfrutar de la aventura -, comentó.


Aun no lo podía creer, viajando entre las estrellas encantadas con ganas de tocar con sus manitas aquellos cuerpos celestes. Ya llegando, Galáctica les dijo que estaban próximos a llegar. Andrea no podía creerlo, llegaron al lugar pues al descender todo era un valle hermoso lleno de bosque, lindo arroyo y de pronto adentrándose al bosque vio una luz brillante y apareció Zeus.


Andrea no podía creerlo, su amigo estaba allí junto a ella. – Zeus, ¿eres tú? -. - No estés tristes recuerda que siempre estaré contigo –, le dijo el perrito; - serás una grana veterinaria -, agregó este.


Después de compartir, se despidieron alejándose del lugar. - Adiós querido amigo, te extrañaré, seremos amigos hasta la eternidad -.


Fin.

Lecturas recientes
Etiquetas
  • Facebook Social Icon
  • Instagram Social Icon
bottom of page